Historia
07 mayo 2026
Cultivando diálogos desde el café y cacao peruanos
Recibir a un invitado es un ritual: se tiende la mesa, se sirve una taza de café, o cacao, y se abre espacio para una conversación que nutre más que el cuerpo. Ese mismo ritual define la labor de Luz Sandoval.Como Voluntaria ONU con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Luz reúne a productores, instituciones y organizaciones de los sectores cafetalero y cacaotero del Perú, creando espacios donde las voces se escuchan, las ideas fluyen y la colaboración nace.Sentar a todos y todas en la misma mesaEn las regiones cafetaleras y cacaoteras del Perú, miles de familias dependen de estos cultivos para su sustento. Fortalecer estos sectores requiere de la colaboración de muchos actores: agricultores/as, cooperativas, instituciones públicas, empresas y organizaciones de la sociedad civil.En su rol como Asistente Técnica en Espacios Multiactor, Luz apoya la organización de talleres, la coordinación de reuniones y la facilitación del diálogo entre estos grupos.Cuando todos tienen un lugar en la mesa, las decisiones sobre el café y cacao del Perú reflejan todas las voces. Escuchando las voces de las mujeres productorasEn muchos espacios agrícolas, la participación de las mujeres ha sido históricamente limitada. Pero Luz ha visto cómo esto empieza a cambiar.En encuentros regionales de mujeres productoras de café y cacao, son ellas mismas quienes llevan sus experiencias y preocupaciones a espacios de decisión, donde las convierten en propuestas colectivas. Hay un mensaje que resuena en cada encuentro:“El café y el cacao representan mi independencia económica y el futuro de mis hijos.”La frase de esa productora quedó grabada en la memoria de Luz, y cambió su manera de entender el sector. Detrás de cada cultivo no solo hay una economía, sino también liderazgo, resiliencia y aspiraciones para las próximas generaciones.“Ver cómo las demandas de las mujeres productoras se organizan y logran posicionarse colectivamente ha sido uno de los procesos más significativos de esta experiencia”, explica Luz. Del análisis de políticas al trabajo en terrenoComo economista cusqueña, y antes de unirse a Voluntarios ONU, Luz trabajaba en el análisis de políticas públicas y desarrollo territorial.Pero sentía que faltaba algo. Quería ir más allá del diseño de políticas y ver de primera mano cómo estas se implementaban en comunidades rurales e indígenas.El Voluntariado ONU le ofreció esa oportunidad. A través de UNV, Luz encontró una forma de conectar sus habilidades profesionales con construir desarrollo desde el propio territorio.“El desarrollo no solo depende de soluciones técnicas. Requiere de diálogo, colaboración y confianza entre las personas para tomar decisiones compartidas.”Desde el café y el cacao, hacia el cambioLuz imagina un futuro donde el café y cacao de Cusco no sean solo productos de exportación, sino parte de un diálogo abierto liderado también por mujeres: donde las agricultoras toman decisiones, marcan prioridades y son visibles en cada etapa de la cadena de valor. Como Voluntaria ONU, ha visto cómo las ideas pasan de la conversación a la acción, y cómo el diálogo entre comunidades genera cambio. Cuando se le da importancia a lo que las mujeres aportan, el desarrollo deja de ser una meta abstracta y se convierte en algo que las personas pueden ver, impulsar y sostener.