Karen es una estudiante de 23 años con autismo. Gran parte de su educación sintió que el sistema no estaba preparado para personas que aprenden diferente.
“Cuando ponen a alguien que aprende diferente y lo comparan con los demás, en vez de motivar al estudiante, lo desmotivan”, recuerda. Pese a que le encanta estudiar, las expectativas rígidas y las metodologías únicas la llevaron a dudar de sus capacidades.
El entorno también era una barrera. El ruido, la luz, las instrucciones ambiguas y los tiempos estrictos afectaban su concentración y bienestar. “Te hacen sentir que no das la talla, y terminas interiorizando cosas que no son tuyas, sino del exterior”, explica. Para Karen, el problema nunca fue su capacidad, sino un sistema socioeducativo que aún no reconocía plenamente la neurodiversidad.
Su experiencia comenzó a transformarse en el Centro de Educación Técnica Productiva - CETPRO Naciones Unidas del Callao. El CETPRO recibió apoyo del programa ProIncluye de las Naciones Unidas para implementar ajustes educativos inclusivos, como la capacitación del personal docente, adecuaciones en el aula y el uso de herramientas pedagógicas para atender la diversidad de aprendizajes de estudiantes como Karen.
Gracias a este enfoque, Karen encontró un entorno más propicio para su desarrollo. En el aula se implementaron ajustes como la reducción del ruido, una mejor iluminación, el apoyo visual, explicaciones más claras y la creación de un espacio seguro para aprender.
“No fue solo apagar la luz o dejar de arrastrar las sillas. Yo creo que fue la voluntad de mi profesora y de mis compañeros de entender a diferentes tipos de personas”, afirma
Hoy, Karen se reconoce más autónoma y segura, y ha mejorado su desempeño. Su relación con sus compañeros es más abierta y colaborativa, basada en el respeto y el apoyo mutuo. “Con pequeños ajustes se logran grandes cambios”, resume.
Estos cambios no se detienen en el aula. Karen sabe que el siguiente paso será enfrentarse al mercado laboral, un momento decisivo que suele concentrar nuevas barreras para las personas con discapacidad. Que ese tránsito sea posible depende también de qué tan preparados estén los servicios públicos que acompañan la búsqueda de empleo.
“Estamos potenciando el trabajo en todos los Centros de Empleo a nivel nacional para que tengan un enfoque claro en la inclusión”, señala Rossana Taquía, directora general del Servicio Nacional del Empleo. Los consultores de empleo son quienes atienden a las personas que buscan trabajo.En el Callao, ellos están recibiendo asistencia técnica del programa PROIncluye para poder brindarles a las personas con discapacidad las orientaciones que van a necesitar para insertarse en el mejor puesto de trabajo posible.
Esta orientación no solo incluye aspectos prácticos, sino también un acompañamiento más integral, enfocado en identificar el puesto que mejor se ajuste a las competencias y aspiraciones de cada persona. Además, los consultores de los Centros de Empleo están fortaleciendo su labor de acercamiento con las empresas locales, con apoyo de PROIncluye, promoviendo una mirada distinta sobre la inclusión laboral. “Se trata de mostrar que las personas con discapacidad aportan talentos que, al combinarse con el Estos avances se están consiguiendo gracias al apoyo del programa PROIncluye, financiado por el Fondo Mundial de las Naciones Unidas para la Discapacidad e implementado por las Naciones Unidas en el Perú, con el objetivo de fortalecer la inclusión de las personas con discapacidad en la formación técnica-productiva y el mundo laboral.
Para PROIncluye, la historia de vida de Karen demuestra que la inclusión es un proceso continuo, que comienza en el ámbito educativo y se proyecta hacia el acceso a un trabajo decente. La educación técnico-productiva inclusiva, articulada con un entorno laboral preparado para la inclusión, no solo desarrolla competencias, sino que refuerza la autonomía y la posibilidad de construir un proyecto de vida propio. Su experiencia confirma que, cuando los sistemas se adaptan a las personas, estas pueden desplegar todo su potencial.
Escrito por
Karol Altamirano Camacho
UNESCO
Coordinadora de la Unidad de Información Pública e Imagen