En el Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia, afirmamos una verdad sencilla: ser lo que somos nunca debería ser delito.
En los últimos decenios, se ha avanzado enormemente en la igualdad de derechos de las personas LGBTIQ+.
Sin embargo, en todo el mundo pueden verse intentos concertados de revertir esos derechos restringiendo las libertades de expresión y de reunión pacífica, atizando el odio, atacando a defensores de los derechos humanos y recortando los fondos destinados a servicios básicos. El número de países que penalizan las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo ha aumentado por primera vez en años.
Cuando se atacan los derechos, las personas LGBTIQ+ suelen estar entre los primeros afectados: sirven de chivo expiatorio y se ven expuestas a mayores riesgos para su seguridad, salud y bienestar.
El tema de este año, “En el corazón de la democracia”, es un poderoso recordatorio de que todas y cada una de las personas deben poder vivir sin temor y participar en pie de igualdad en la sociedad.
Las Naciones Unidas se enorgullecen de estar con todos los miembros de la familia humana, sin discriminación de ninguna clase. Apostemos todos juntos por la seguridad, la dignidad y la igualdad de cada uno.
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