El caos climático está redefiniendo los patrones del tiempo: nos encontramos con olas de calor sin precedentes, sequías más prolongadas, el aumento del nivel del mar y desastres cada vez más frecuentes y extremos. Nuestra primera línea de defensa es una ciencia precisa y fiable.
La Organización Meteorológica Mundial y los servicios nacionales contribuyen a nuestra protección al tejer una red mundial de datos, procedentes de la tierra, el mar, el aire y el espacio, que transforma la medición en predicción y la predicción en alertas tempranas. Sin embargo, el Sistema Mundial de Observación se encuentra sobrecargado y presenta deficiencias importantes, especialmente en los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo.
El lema de este año, “Observar hoy para proteger el mañana”, es un llamamiento a la acción. Los Gobiernos, los bancos de desarrollo y el sector privado han de brindar un mayor apoyo a los elementos troncales de nuestra observación mundial, desde las estaciones de superficie hasta los satélites, y velar por que los datos se compartan abierta y equitativamente. Y debemos acelerar el programa “Alertas Tempranas para Todos” de forma que, para 2027, todas las personas estén protegidas por sistemas de alerta vitales. Al invertir en observación se multiplican los beneficios: se refuerzan la paz, la seguridad, la resiliencia y el desarrollo sostenible.
Al observar el hoy podemos proteger el mañana, en pro de las personas, el planeta, la prosperidad y las generaciones venideras.
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