Causa daños duraderos a más de 230 millones de mujeres y niñas en todo el mundo.
Esta práctica tiene sus raíces en el mismo sesgo de género que restringe el acceso de las niñas a la educación, reduce las oportunidades de las mujeres en el empleo y limita su participación en la vida pública.
El mundo se ha comprometido a acabar con esta práctica peligrosa de aquí a 2030 pero, mientras tanto, 23 millones de niñas siguen estando en peligro.
Llegar a cero exigirá un compromiso político sostenido, y una inversión igualmente sostenida. Los gobiernos, la sociedad civil, los trabajadores de la salud y los líderes tradicionales y religiosos tienen todos una función que desempeñar. Las Naciones Unidas están trabajando en la prevención y haciendo una labor de promoción, velando por que las supervivientes tengan acceso a la atención y empoderando a las mujeres y las niñas mediante la educación, el empleo y oportunidades de liderazgo.
En este Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, renovemos nuestra promesa de proteger los derechos de las mujeres y las niñas en todas partes, y asegurémonos de que puedan vivir libres de violencia y de miedo.
Juntos podemos acabar con esta injusticia de una vez por todas.